Magia en Mondo Disko con Joy Orbison y Jon Rust en un b2b de más de seis horas

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El pasado 8 de julio una de las citas más interesantes del mes de julio en Mondo Disko tenía lugar. Los ingleses Jon Rust y Joy Orbison acudían al conocido club madrileño para demostrar su destreza a los platos y su gran bagaje musical, regalando a un más que entregado público más de seis horas de música en formato b2b  en las que escuchamos desde rarezas, clásicos del house, hasta disco, acid y muchos otros estilos.

Lo que estaba planeado inicialmente como una noche en la que comenzaría Jon Rust y acabaría con un cierre de Orbison terminó finalmente en un más que inesperado b2b que sorprendió a todo el mundo a medida que la gente iba entrando y observaba el panorama. Un acierto a lo grande, y convertido en algo mucho más especial, y es que siempre el formato b2b da mucho más de sí, obligando a ambos artistas a compenetrarse y entenderse, y llegar a la conexión con el público con la ayuda del otro.

El público ayudo y en gran manera a que la noche saliera como salió, pues la energía y la entrega a la música, con un no parar de bailar, de vitorear, y de rugir con cada temazo, ayudó a que los dos artistas se divirtieran en la cabina como los que más, con un sonrisa que perduró durante las seis horas de sesión.

Turnándose a medio camino entre vinilo y digital, siendo Rust el predilecto por los vinilos con una gran colección a sus espaldas de la cual iba extrayendo joyas que nos hacían vibrar de la emoción, y Orbison decantándose por el formato digital. Mucho house lleno de ritmo, a veces agresivo y otras veces más clásico, tirando bastante de toques de ácido y salpicando con fuerza a todo el público con una potencia demoledora. También momentos para melodías sensuales, vocales sexys, y mucho rollazo. Al comienzo del encuentro, los dos artistas se iban turnando poniendo varios temas cada uno, para luego ir continuando con un cambio por cada dos temas, terminando finalmente durante la última hora poniendo un único tema cada uno. Una progresión lograda, y en donde en ningún solo momento notamos una diferencia en el estilo de ambos, llevando un discurso perfectamente narrado y conseguido. En cuanto a la técnica de ambos, infalible. Unas mezclas impolutas que no fallaban en ningún instante, cambiando de géneros con facilidad y moviéndose por un más que amplio registro de velocidad sin el más mínimo problema.

Con Jon disfrutábamos de temas de lo más animados y alegres, house del que te incita a moverte con una sonrisa de oreja a oreja, mientras que Joy sacaba a la luz nuestro lado más agresivo y oscuro, con música mucho más fuerte. Aunque no siempre así claramente, ya que Joy, polifacético él, nos regaló una gran cantidad de hits, donde destacamos grandes temas africanos como el “Massai Women” de Bobby Konders o el “Rikikida”, de Bolangassa, auténtico track que Ben UFO elevó a la fama en su Boiler Room de Dekmantel, incluido en el EP de Brazzaville Percussions. También imposible no mencionar el gran momento cuando el gran tema disco de Four Tet del que todo el mundo habla y todavía no ha salido sonó inundando la sala Cocó de gritos de jubilo y alegría y provocando un auténtico descontrol entre el público que lo bailó con todas sus fuerzas.

Trasladándonos a 1983 con el más puro funk con el tema “Get Down Saturday Night” de Oliver Cheatham o el “Cowboys & Gangsters” de Gichy Dan, o llevándonos al Reino Unido más gamberro con UKG, con temas como el “Mind, Body and Soul”, en uno de los highlights de la noche donde lograron que todo el mundo bailara el sonido uk bass de la manera más salvaje posible. La atmósfera era una locura y nadie quería perder detalle de lo que acontecía, nadie se movía de la pista de baile.

Poniéndose más duros y agresivos con auténticos hitazos ochenteros como el “Disconnect Myself” de Tense o el “Ritmo Especial” de Daniel Maloso. Auténtica habilidad para hilar una sesión de la forma más coherente posible, y poniendo desde techno hasta disco, funk, house y multitud de géneros variados. Lo único que importaba es que tuviera calidad, y todo lo que sonaba lo tenía y en abundancia. El ambiente de colegueo máximo que se presenciaba en la cabina se contagiaba por toda la sala, resultando en una fiesta de lo más familiar donde incluso los artistas regalaban sus botellas de agua entre los de la primera fila, que exhaustos no dejaban ni un solo segundo de moverse y las recibían encantados, compartiéndolas con toda la gente de alrededor.

Cuando el reloj marcaba las seis de la mañana, y después de un gran traca de uk garage y mucho compás roto, se reducían bpms para una última media hora de house en la que escuchamos el mítico “Strings Of Life” de Derrick May y que culminó con lo que parece que va a ser el tema de este verano, recién salido del horno la pasada semana en el sello de Midland, lo nuevo de Gerd Janson y Sha, “Surrender”.

Sin lugar a dudas una noche especial y única que logró unir a todos los asistentes en una atmósfera de lo más lograda y en pura sintonía con los dos artistas que durante seis horas capitanearon nuestros pasos, haciéndonos bailar con una selección exquisita y variada que fue aplaudida y con creces.

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Hay algo en la música que nada más puede despertar en mi. El house es mi pasión. Undeground is life.

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